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Espiritualidad

Toda vez que encontrar lo que Dios nos pide a cada uno en particular y lo que como equipo nos demanda, es distinguir los signos de los tiempos, que no es otra cosa que saber qué requiere el mundo y las familias de nosotros y cómo podemos lograrlo, siempre a la luz del Espíritu y realizando un proceso de discernimiento entre las verdaderas necesidades y nuestras suposiciones muchas veces poco objetivas.
Discernir los signos de los tiempos y descubrir la voluntad de Dios, se logra a través de vivir cercanos al Espíritu de Jesús, dentro de nuestro propio estilo de vida, eso es vivir la Espiritualidad.

La cual tiene como laicos y casados su propia dinámica ya que nunca será similar, por ejemplo, a la Espiritualidad Franciscana que vive el carisma de la pobreza o la Espiritualidad Lasallista que vive el carisma de la pedagogía. La espiritualidad emefecista la impone nuestro carisma que es la espiritualidad conyugal de matrimonios sacramentados buscando ser mejores personas que aspiramos a ser santos como esposos e inducimos a nuestra familia a que se comprometa por el buen camino de su entorno viviendo el ejemplo de la Sagrada Familia.

Sin olvidar que para vivir nuestra espiritualidad de emefecistas necesitamos tener una vida de oración, frecuencia de los sacramentos, lectura y escucha de la Palabra, entre otras.

De esta forma el Equipo estará haciendo de él, una auténtica:

Escuela de Comunión.
Donde todos los miembros del ECD estén fraternamente ligados formando una comunidad en la que primordialmente se vivan estas características:
a) Servicio. Poniendo siempre a disposición de los demás todo lo que somos y hacemos, imitando a Cristo quien predicó: “Yo no he venido a ser servido, sino a servir”.


b) Justicia y Solidaridad. Compartiendo en una forma fraterna con los demás todo lo que somos y poseemos; buscando que cada uno tenga siempre lo necesario para el logro de su desarrollo, tanto personal como familiar y comunitario.


c) Unidad y Corresponsabilidad. Compartiendo en todo momento los esfuerzos para que siempre tengamos la satisfacción de que todos vamos hacia el logro de las metas particulares en beneficio del objetivo común.
d) Fraternidad en la Fe.

Como hermanos en la comunidad eclesial (sacerdotes y laicos) buscaremos crecer juntos en la profundización del mensaje de Cristo.